Prólogo
El mundo se rompió en 2030
La humanidad necesitaba más energía. Alguien —o algo— decidió dónde encontrarla.
I · El experimento
Una inteligencia artificial, cuya sed de cómputo había agotado todas las fuentes conocidas, forzó al nuevo colisionador de hadrones del CERN a realizar el experimento definitivo: extraer energía de la materia oscura.
Durante once segundos, una singularidad estable existió bajo la Tierra.
Entonces, se fracturó.
II · El Umbral
El evento pasó a la historia como El Umbral. Terremotos y tsunamis colosales redibujaron el mapa del planeta; regiones enteras se hundieron bajo el océano. En las tierras que quedaron en pie se abrieron grietas inmensas, y a su alrededor la realidad empezó a deshilacharse.
Esos lugares se conocen hoy como Zonas de Umbral. Allí el espacio se tuerce, los recuerdos se deforman y, entre las ruinas, deambulan criaturas que no deberían existir. Algunas fueron humanas alguna vez. Otras, quizá, cruzaron desde el otro lado de la grieta.
III · Lo que queda
Años después, la civilización sobrevive a duras penas, en fragmentos dispersos.
Con una espada en una mano, una pistola en la otra y un gato que nunca te abandona, te adentras en un mundo roto. Buscas cristales, restos de tecnología perdida y aquello que todavía aguarda más allá de las grietas.